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martes, 3 de marzo de 2009

LA XANA

Las Xanas son divinidades acuáticas que habitan en las fuentes, arroyos y lagunas. Su apariencia física es de gran belleza y sólo se muestran al amanecer, preferentemente en la noche de San Juan, peinando sus cabellos con peine de oro. Son poseedoras de grandes riquezas y espléndidos ajuares que tienden a secar sobre la hierba, y en ocasiones aparecen acompañadas de gallinas con pollos de oro.La creencia en estos seres acuáticos se extiende por toda Europa, siendo conocidos bajo diversos nombres y figuraciones: donas y mouras, en Galicia, encantadas y encantadoras en el suroccidente de Asturias, xanes en la zona central de Asturias, inxanas en el oriente asturiano y anjanas en Cantabria, lamias y lamiñak en el País Vasco, donas d'aigua en Cataluña e Islas Baleares; y ya fuera de España, las jans, portuguesas, las fairies irlandesas, las korrigans bretonas, las aguane italianas, las nereidas griegas, las fées francesas, las fenetten alemanas, las rusalki rusas, las nixies nórdicas, etc., que remiten a una antigua divinidad de origen indoeuropeo y a creencias hidrolátricas en torno a una diosa-madre acuática que ha dejado numeroros vestigios en la toponimia asturiana.
Así, por ejemplo, El Pozu l'Encantu, en Bustantigo ( Allande ), La Sienda de la Encantada, en Xiyón ( Cangas del Narcea), Pena la Encantadora, en Irrondo ( Cangas del Narcea), Fonte Xania, en Bisecas ( Salas ), Fonte la Xana, en Quintanal ( Miranda ), la Cueva la Xana, en La Mata ( Grau), el conocido desfiladero de las Xanas, entre Quirós y Santo Adriano; Fonte la Xanuca, en Vidriera ( Llanera ); Peña Xanes, en Cuerries ( Piloña ); Fuente les Encantaes, en Tanes ( Caso ); Fuente de las Conxanas, en Felechosa ( Ayer ); o Cueva de la Injana, en Noriega ( Ribadedeva ).En algunos lugares de Asturias, principalmente en la zona occidental, se atribuye a las xanas o encantadas la formación de fanas o argayos, basándose en la creencia de que cuando finaliza el tiempo del encantamiento se produce un desprendimiento de terreno que arrastra a la encantada con todos sus tesoros hasta el cauce del río más próximo que, finalmente, habrá de conducirla al mar donde tendrá su última morada. Así, por ejemplo, la leyenda de formación de la Fana de Genestaza ( Tineo ), de la Campa l'Asquena o de Veiga la Piedra ( Cangas del Narcea).
Las xanas son dueñas de fantásticos rebaños de ganado que sacan a pastar en la noche de San Juan y que desaparecen tras ellas por el ojo de la fuente al rayar el alba, custodian fabulosos tesoros que reservan como premio a quien sea capaz de romper su encantamento, pueden convertirse en formidables serpientes y son forjadoras de linajes de naturaleza divina, como el apellido asturiano de los Miranda, cuya leyenda fue recojida por Tirso de Avilés ( 1517-1599 ).
En su obra Armas y linajes de Asturias y antigüedades del Principado, refiere cómo el fundador de la casa de Miranda casó con " una doncella encantada, en demasía hermosa, y en ciertos días del año se tornaba sierpe, en la cual tuvo un hijo y una hija, y al cabo de algún tiempo supo él cómo tornaba sierpe, y aguardóla y ella por entender que él la había visto en aquella figura, tomó los hijos debajo de los brazos y fuyó y pasando un río acaeció que se le cayó la hija, la cual casó con aquél do vienen los del linaje de Miranda". Esta leyenda asturiana entronca con la leyenda francesa del hada Melusina y el señor de Lusignan, compilada por Jean d'Arras en el Roman de Melusine, en la segunda mitad del siglo XIV, en el que Melusina imponía a su marido la condición de no ser vista durante el cual recuperaba su aspecto de serpiente. Pero un día su marido incumple la norma y Melusina se transforma en serpiente alada, mientras que su esposo se retira a un yermo. Según esta leyenda, diversas casas nobles de Francia estarían emparentadas con su linaje. La leyenda melusiniana tuvo amplia difusión en el norte de la península Ibérica a lo largo de la Edad Media, en la que linajes nobiliarios como el de los señores de Vizcaya- según relato del conde de Barcelós en el siglo XIV- se creyeron engendrados a partir de mujeres acuáticas.
Y también durante siglos se creyó que la familia de los Mariños, oriunda de la isla de Lobería ( La Coruña ), fue engendrada por un marino gallego que pescó una sirena con la que tuvo descendientes que durante generaciones se revelaron como grandes marinos y buenos nadadores.Asimismo, varias joyas supuestamente procedentes de los tesoros custodiados por las xanas son hoy objeto de culto litúrgico en algunas iglesias asturianas, como los cálices de oro y plata de Santiago de Aguino ( Somiedo ), Santo Cristo de la Barca ( Tineo ), LA Virgen de la O en Vidural ( Navia ), Santa María de Bisecas ( Salas ), y Santa María de Villanueva 8 Teberga ), las campanas de las iglesias de Genestaza y Pontecastro ( Tineo ) o el manto que cubre las imágenes de Santa olaya en Bixega ( Miranda ), y de San Mateo en Monasterio de Hermo ( Cangas del Narcea ), de los que se dice que fueron cogidos por un lugareño aprovechando el momento en que la xana los sacaba a solear y que, viéndose perseguido por ésta y ya sin escapatoria posible, se salva en el último momento invocando al santo de la parroquia y ofreciéndole la posesión de la prenda robada.
Hay un largo etcétera de relatos-tipo que han poblado desde hace siglos la imaginación y las creencias de nuestros antepasados y que aún hoy- lejos de ser el eco fosilizado de un pasado remoto y precristiano- se manifiestan como creencia viva y actualizada en múltiples variantes locales que se extienden por toda Asturias.

martes, 13 de enero de 2009

EL DIAÑU BURLLON

La figura del diablo que encontramos en la mitología astur es un demonio más bromista que maligno: el “Diañu Burllon”. Este “diañu” se dedica a engañar a los campesinos. Estos hacen una determinada acción con la mejor intención y resulta que finalmente se dan cuenta de que todo era una broma del “Diañu burllón”, que al escuchar la frase tan difundida en Asturias ¡Arreiniego ´l diablu”. Hay que tener en cuenta que en algunas versiones en que aparece el “Diañu burllón” la figura de éste para confundirse con la del “Trasgu”, fenómeno éste que no es extraño en las narraciones de transmisión oral. En algunas ocasiones se presenta en forma humana, generalmente de niño indefenso, (como la historia común de la aldeana que lo encuentra llorando en la caleya y lo lleva a casa, calentándolo en el llar y dándole de mamar, a lo que el ingrato responde, escapando por a "garmayeira" y gritando con risa burlona: "Ajajá, que comí sopes; ajajá, que les comí; ajajá, que te ví el cú; ajajá, que te lu ví"). Aún así, es más común que adopte formas animales, siendo habitual las de cabrito (así nos lo contó una vieja abuela ya fallecida en Puerto de Vega, pues en un concurrido baile que se hacía en una casa del pueblo se presentó un alto y guapo mozo y todas querían bailar con él, hasta que una de las mozas le vio la pata de cabrito y todas echaron a correr y él se desvaneció en el aire, como si hubiese sido un mal sueño); cerdo (hemos recogido en el mismo lugar la leyenda de que una mujer pobre y con muchos hijos encontró un "gochín" sin dueño y lo llevó a casa y lo metió en el cubil y, al día siguiente, cuando le quiso "echar la caldada"; es decir, las sobras de comida, el "gochín" se había esfumado; y de burro (el cuento más conocido y más difundido por toda Asturias es el del aldeano que va a montar en su burro, que se niega a andar y ya cuando logra que camine, éste lo derriba en un lodazal, mientras se levanta de patas y ríe, diciendo: "Tiruli, tirulo, ¿cómo ténes el culo? El paisano, airado, lo llena de palos, mientras le responde "Tirulí, tiruleyas, ¿cómo tán las tus orellas?". En Ponticiella, según Alfredo Álvarez, se le apareció uno al cura cuando iba para Trabada, pero, sabedor que era un diablo, se deshizo de él diciéndole "Jesús, María y José". En la íntima creencia popular, aún quedan los temores a la acción malévola del diaño u diantre; de ahí, las formulillas que aún utilizan nuestros mayores: "Arreniego del demonio"; "Arreniego del pecáu" o "Arreniego de los cotrosos del infierno"; o la más compleja, que transcribe Aurelio del Llano y otros, como esta versión de Allande: Jesús, María y José: Si sos el diaño de ti arreniego; mal año pa ti; doite mierda de gato negro; la Cruz te fago; veite pá las penas de Fontoria".Pero no se asustan demasiado con todo eso: en Figueras les tiran la pila de ocle a los pescadores y en Luarca, hacen ruido en el cantil para asustar a los que están pescando. 0, como hemos recogido en Llendequintana, a los que recogían castañas y las guardaban en la corripia, les hacía burla, diciendo: "Sacude, sacude, que mañá has ter ben d'ellas"; y, efectivamente, al día siguiente, la corripia estaba vacía. Los del occidente tienen justa fama de constructores, y de hecho reciben el nombre de "ARQUITECTOS", ya que un "demo" fue el constructor del puente de Ourubio en Boal (según Bernardo Acevedo) y otro construyó el puente de Salime; por cierto, que al concluirlo, los lugareños, lo tiraron desde él al río para que se ahogase, pero consiguió salir nadando y les gritó desde una roca: "Eh, salime, salime ', dando nombre al pueblo. En Boal también se habla de unos diablillos llamados "DIABRECOS", que tienen apariencia de llimacos y hacen travesuras, descubren conversaciones íntimas. Es un mito de procedencia indoeuropea, que guarda ciertas similitudes con el mito del trasgu, aunque con ciertos matices que le diferencian, ya que el diaño actúa más fuera de casa y, además, es un diablo, que puede adaptar múltiples formas, tanto animales como humanas. En algunas ocasiones se presenta en forma humana, generalmente de niño indefenso, (como la historia común de la aldeana que lo encuentra llorando en la caleya y lo lleva a casa, calentándolo en el llar y dándole de mamar, a lo que el ingrato responde, escapando por la "garmayeira" y gritando con risa burlona: "Ajajá, que comí sopes; ajajá, que les comí; ajajá, que te ví el cú; ajajá, que te lu ví"). Aún así, es más común que adopte formas animales, siendo habitual las de cabrito (así nos lo contó una vieja abuela ya fallecida en Puerto de Vega, pues en un concurrido baile que se hacía en una casa del pueblo se presentó un alto y guapo mozo y todas querían bailar con él, hasta que una de las mozas le vio la pata de cabrito y todas echaron a correr y él se desvaneció en el aire, como si hubiese sido un mal sueño); cerdo (hemos recogido en el mismo lugar la leyenda de que una mujer pobre y con muchos hijos encontró un "gochín" sin dueño y lo llevó a casa y lo metió en el cubil y, al día siguiente, cuando le quiso "echar la caldada"; es decir, las sobras de comida, el "gochín" se había esfumado; y de burro (el cuento más conocido y más difundido por toda Asturias es el del aldeano que va a montar en su burro, que se niega a andar y ya cuando logra que camine, éste lo derriba en un lodazal, mientras se levanta de patas y ríe, diciendo: "Tiruli, tirulo, ¿cómo ténes el culo? El paisano, airado, lo llena de palos, mientras le responde "Tirulí, tiruleyas, ¿cómo tán las tus orellas?". En Ponticiella, según Alfredo Álvarez, se le apareció uno al cura cuando iba para Trabada, pero, sabedor que era un diablo, se deshizo de él diciéndole "Jesús, María y José". En la íntima creencia popular, aún quedan los temores a la acción malévola del diaño u diantre; de ahí, las formulillas que aún utilizan nuestros mayores: "Arreniego del demonio"; "Arreniego del pecáu" o "Arreniego de los cotrosos del infierno"; o la más compleja, que transcribe Aurelio del Llano y otros, como esta versión de Allande: Jesús, María y José: Si sos el diaño de ti arreniego; mal año pa ti; doite mierda de gato negro; la Cruz te fago; veite pá las penas de Fontoria".Pero no se asustan demasiado con todo eso: en Figueras les tiran la pila de ocle a los pescadores y en Luarca, hacen ruido en el cantil para asustar a los que están pescando. 0, como hemos recogido en Llendequintana, a los que recogían castañas y las guardaban en la corripia, les hacía burla, diciendo: "Sacude, sacude, que mañá has ter ben d'ellas"; y, efectivamente, al día siguiente, la corripia estaba vacía. Los del occidente tienen justa fama de constructores, y de hecho reciben el nombre de "ARQUITECTOS", ya que un "demo" fue el constructor del puente de Ourubio en Boal (según Bernardo Acevedo) y otro construyó el puente de Salime; por cierto, que al concluirlo, los lugareños, lo tiraron desde él al río para que se ahogase, pero consiguió salir nadando y les gritó desde una roca: "Eh, salime, salime ', dando nombre al pueblo. En Boal también se habla de unos diablillos llamados "DIABRECOS", que tienen apariencia de llimacos y hacen travesuras, descubren conversaciones íntimas, etc. Se dice también que el "demo" o "diaño" fue el que escondió los tesoros de los moros que se citan en las "Gacetas" y en el famoso "Ciprianillo" (así nos lo refirió un viejo buscador de oro en las minas romanas de La Andina, que nos decía que nunca fueron quién a atopar donde lo tenía escondido). A veces, se presenta como una especie de mano peluda gigante que te empuja y te oprime impidiéndote moverte o dormir y hasta respirar, lo que demuestra la dualidad del personaje, aunque se le da el nombre de 'PESADIELLU", como el de la historia que sigue: un aldeano portaba un cabrito que cada vez pesaba más y de pronto salta de los brazos y se mofa, diciendo: "Ji, ji, jí, mexéi por tí".En esa misma línea de maldad, el "Diablo-Caballo" o "Diablo Saltón" del concejo de Navia invitaba a las mozas a subirse a sus lomos y luego, en carrera vertiginosa, las llevaba al paraje de El Barroso (Soirana) y las despeñaba por el acantilado. Es un malicioso personaje que se transfigura en animales o actúa de una forma no visible siempre con fines maliciosos. Este pícaro diablillo es socarrón, se divierte colándose de forma invisible en las casas para ver desnudarse a las mujeres, o engañando a los campesinos de buena voluntad transformándose en niño abandonado, al cual tienen las mujeres que amamantar y limpiar, o en terco burro, que sale al paso de los pastores cuando regresan al pueblo.